TENDINITIS ROTULIANA: TRATAMIENTO INTEGRAL PARA RESULTADOS PERMANENTES

TENDINITIS ROTULIANA: TRATAMIENTO INTEGRAL PARA RESULTADOS PERMANENTES

By on sep 27, 2016 in Dolor, Ejercicio Terapéutico, Fisioterapia, Higiene y Postura, Lesiones, Masoterapia | 0 comments

En este artículo se exponen los principales tratamientos para la tendinitis de rodilla.

Tanto niños, adultos, deportistas amateurs, deportistas profesionales e incluso adultos mayores, corren el riesgo de manifestar tendinitis rotuliana y, mientras muchos luchan por convivir con el padecimiento, sólo unos pocos logran curarse o reintegrarse de manera satisfactoria a sus actividades cotidianas.

Para comprender mejor cómo se produce la tendinitis en rodilla, conviene conocer el funcionamiento natural de una rodilla sana.

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y es indispensable para sostener y garantizar la estabilidad del cuerpo en saltos y movimientos rápidos, la principal función de la rodilla es proporcionar movilidad y estabilidad a la pierna, gracias a ella se puede flexionar, extender y girar la pierna.

Los huesos y músculos que la conforman están conectados por el tendón del cuadriceps (conecta el cuádriceps con la parte superior de la rótula para enderezar o estirar la pierna), y el tendón rotuliano (conecta la parte inferior de la rótula con la superior de la tibia), de forma que sin estos últimos los músculos no podrían movilizar la articulación.

Para estirar la rodilla el proceso es el siguiente: el músculo cuádriceps tira del tendón del cuádriceps y éste a su vez tira del tendón de la rótula y éste, tira de la tibia. Para flexionarla, los músculos de la corva (parte posterior del muslo), tiran de la tibia y se invierte el proceso anterior.

La tendinitis rotuliana es una lesión por sobreuso y el resultado de microtraumatismos repetitivos en el tendón rotuliano. Por lo general, los microtraumatismos que se provocan por actividades que incluyen una gran cantidad de saltos, correr, frenar y recortar, como era de esperar, los deportes como el baloncesto, el voleibol y el tenis tienen una alta tasa de incidencia de tendinitis de rodilla, pero no se limita a estos grupos.

Principales síntomas:

La intensidad y gravedad de los síntomas se intensificarán según el grado de inflamación de los tendones implicados. Estos son los síntomas más comunes:

  • Dolor directo sobre el tendón rotuliano, debajo de la rótula. En la inflamación leve del tendón rotuliano, el dolor se presentará al practicar deporte o caminar rápido. En inflamaciones más avanzadas, el dolor se presenta simplemente al movilizar la rodilla

  • Rigidez en la rodilla, sobre todo al saltar, agacharse, arrodillarse, sentarse o subir escaleras

  • Dolor en la flexión de rodilla

  • Dolor muscular en el cuádriceps

  • Debilidad y pérdida de fuerza en la pierna.

  • Problemas para mantener el equilibrio

  • Aumento de la temperatura corporal o hinchazón en la parte inferior de la rodilla

Las tendinopatías pasan por tres fases que son:

  • Fase Inflamatoria (3-4 días) donde actúan células proinflamatorias, (macrófagos, mastocitos, tec.) y sustancias proinflamatorias (serotonina, histamina, calcio, etc.).

  • Fase de proliferación o regeneración (3-4 semanas), actividad de fibroblastos, formación de colágeno, disposición de las fibras de colágeno, neoformación de capilares, etc.

  • Fase de remodelación (varios meses) mejora la cicatriz, mejora la elasticidad de colágeno y mejora la circulación.

Un tema común entre las personas que sufren de tendinitis de rodilla es jugar con dolor o exceso de ejercicio regular en la pista. El dolor, como la fatiga, hace que los patrones de movimiento se aparten del óptimo deseado y cuanto peor te mueves, más probabilidades tendrás de sufrir lesiones como la tendinitis rotuliana. ¿Pero qué sucede si se deja sin tratar?

Inicialmente la tendinitis rotuliana se percibe como dolor que se acompaña de inflamación en el tendón, por debajo de la rótula, pero con el daño repetitivo se establece una degeneración del tejido celular. El cuerpo no puede reparar el tejido dañado y la tendinitis de rodilla se transforma en tendinosis de rodilla: una enfermedad crónica dolorosa que puede tardar meses o incluso años en curar, especialmente si el atleta no tiene compromiso de estar curado antes de competir de nuevo. Ignorar la tendinitis rotuliana y su dolor hará que empeore y se cronifique la lesión, provocando mayor debilidad en el tendón rotuliano y haciendo que sea más propenso a la rotura.

No hacer nada equivale a que la carrera deportiva de un atleta pudiera estar terminada antes de empezar. En cambio un tratamiento temprano puede hacer que vuelva a la competición en unas pocas semanas.

Opciones de tratamiento

Los tratamientos para la tendinitis en rodilla difieren según la gravedad de ésta. Los especialistas suelen establecer una escala de gravedad según el grado de dolor, de esta forma encontramos tratamientos para lesiones leves, moderadas y graves.

Cuando son tendinopatías agudas el objetivo del fisioterapeuta es modular la inflamación y el dolor.

  • Lesiones leves

Este tipo de lesiones se suelen tratar con el descanso y relajación de la zona, incluye la reducción o supresión de la actividad física que implique saltos y carreras. En algunos casos se suelen recetar antiinflamatorios para relajar los tejidos inflamados, esto también se puede conseguir aplicando hielo sobre la zona de forma intermitente.

Un programa de ejercicios de rehabilitación para fortalecer las músculos y tendones de la rodilla ayudará a la recuperación y evitará la repetición de la lesión. Los ejercicios más recomendados para en estos casos son los relativos a estiramientos y ejercicios de trabajo excéntrico, para reforzar el funcionamiento de la rodilla.

Tratamiento en el tendón para romper ese colágeno que se ha creado tipo 3 y que esta totalmente desorganizado, a través de la terapia manual y electroterapia se rompe ese circulo que se ha creado, para que vuelva a formarse colágeno tipo 1 y con los ejercicios excéntricos reorganizamos las fibras de colágeno para que vayan hacia las fuerzas de tracción.

  • Lesiones moderadas

Los casos donde la lesión no se puede tratar desde el descanso y el ejercicio, pueden requerir tratamientos adicionales: inmovilizar la rodilla, Electrolisis percutánea e incluso infiltraciones.

  • Lesiones graves

Cuando la lesión no responde favorablemente a los anteriores tratamientos, suele ser necesario recurrir acirugía. La recuperación es larga, requiere de unos 3 meses y necesita de una rehabilitación fisioterapéutica para adquirir movilidad y reforzar los músculos y tendones de la rodilla.

Un especialista en fisioterapia es la mejor opción para corregir posturas y movimientos en el ejercicio y evitar el desarrollo de lesiones graves en la rodilla. Este video con tablas de ejercicios para fortalecer los músculos de la rodilla y relajar la presión del tendón rotuliano puede ayudarnos a mejorar la salud de la rodilla.

En la fisioterapia, los protocolos de rehabilitación de la tendinitis rotuliana giran en torno al fortalecimiento y estiramiento de los músculos de las extremidades inferiores, con énfasis en el estiramiento del grupo muscular del cuadriceps. Al mantener estos enfoques tradicionales en mente podemos basarnos en ellos para crear un enfoque más global de la tendinitis de rodilla. Esto nos ayudará a hacer frente a la tendinitis rotuliana más a fondo y también parece necesaria, ya que los métodos tradicionales de tratamiento al parecer sólo proporcionan un alivio temporal.

Hay una serie de medidas simples que se pueden hacer en casa para tratar la tendinitis rotuliana y la mayoría de ellas ni siquiera requieren herramientas adicionales o la ayuda de otras personas. La siguiente lista ayudará a empezar con el proceso de curación y después de eso vamos a abarcar una serie de ejercicios para la tendinitis rotuliana que ayudarán a poner el plan en marcha:

1)Frío local.

Se puede disminuir la inflamación en el tendón mediante la aplicación de hielo, que se realiza después del ejercicio. Se recomienda utilizar una toalla húmeda entre el hielo y la rodilla, con el fin de evitar las quemaduras por congelación y mejorar la distribución de la temperatura. Aplicar el hielo durante un máximo de 20 minutos, directamente post-ejercicio o varias veces durante el día. También se puede aplicar hielo después de realizar ejercicios de rehabilitación, para minimizar el dolor y la inflamación.

Sin embargo, el frío sólo ayuda con el manejo del dolor y no aumentará la velocidad del proceso de curación si la tendinitis ya ha progresado desde tendinitis rotuliana a tendinosis rotuliana (es decir, si se tiene dolor de rodilla no sólo post-ejercicio, sino también durante todo el día y la enfermedad no mejora después de dos semanas de descanso).

2) Mejorar la flexibilidad de los tejidos.

Como se explicó anteriormente, la tendinitis rotuliana se produce cuando el tendón rotuliano está sobrecargado. Esto puede ocurrir como resultado de la tensión en los músculos de las pantorrillas y los isquiotibiales, que es lo más obvio cuando se mira los músculos alrededor de la rodilla. Los isquiotibiales y los gemelos son responsables de la flexión de la rodilla y si cualquiera de estas estructuras es deficiente, los cuádriceps tienen que trabajar contra una resistencia adicional al extender la rodilla. Esto, obviamente, supone una carga adicional en el tendón rotuliano y así aumentar la probabilidad de desarrollar tendinitis rotuliana.

Una vez que se haya mejorado la calidad del tejido se puede empezar con el estiramiento. Cabe recordar que con el estiramiento no se están alargando los tejidos, en realidad se está reprogramando el sistema nervioso para permitir mayor extensibilidad muscular. Va a ser much más eficaz en la reconversión del sistema nervioso central si se estira todos los días o incluso varias veces al día. El estiramiento ayudará a percibir la carga del tendón rotuliano y tendrá un impacto inmediato en el malestar de la tendinitis de la rodilla.

3) Fortalecer el tendón rotuliano con ejercicios excéntricos

Las investigaciones indican que los ejercicios excéntricos pueden ser muy beneficiosos para acelerar el proceso de cicatrización de los tendones dañados.

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