Síndrome del oficinista :¿Cómo afecta tu salud?

Síndrome del oficinista :¿Cómo afecta tu salud?

By on nov 9, 2016 in Dolor, Ejercicio Terapéutico, Fisioterapia, Higiene y Postura | 0 comments

Estar sentado frente a un escritorio la mayor parte del día tiene sus inconvenientes, si bien no es un trabajo de riesgo, pero puede afectar a músculos, huesos, sistema respiratorio, entre otros.

Para empezar, ¿qué es exactamente el síndrome del oficinista? En los años 90 del siglo pasado empezó a acuñarse el concepto de oficina enferma para designar aquellos entornos de trabajo en los que los trabajadores presentaban toda una serie de síntomas negativos como dolores de cabeza, musculares, picor de nariz y garganta, sequedad de las mucosas, irritación de los ojos, molestias gastrointestinales… Toda esta sintomatología desaparecía fuera del horario laboral y, lógicamente, también durante los fines de semana y los periodos de vacaciones. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de cada cuatro trabajadores padece esta afectación, que puede darse en personas perfectamente sanas o bien empeorar enfermedades previamente diagnosticadas. Evidentemente, todo esto afecta a su productividad, y el síndrome del oficinista es motivo de infinidad de bajas laborales. Un estudio reciente del Instituto de Biomecánica de Valencia revela que la mitad de los trabajadores de oficina presentan problemas posturales y trastornos musculoesqueléticos en la zona del cuello, espalda dorsal y lumbares, además de problemas de circulación sanguínea. Como vemos, el síndrome del oficinista actúa como un asesino silencioso, mermando poco a poco nuestras condiciones generales de salud para hacerse sentir al final.

Cuando pasamos mucho tiempo sentados (más de 4 horas de la jornada), la contracción muscular mantenida ocasiona la compresión continua de los vasos sanguíneos provocando que el músculo no reciba el aporte de oxígeno y glucosa necesarios, lo que dificulta la eliminación de residuos celulares y provoca un nivel de fatiga que obliga a interrumpir la tarea, por lo que por cada 40 o 50 minutos que permanecemos sentados, al menos 10 minutos debería realizarse alguna otra tarea de pie o caminando.

Para conocer en detalle a lo que se expone una persona al no hacer deporte y trabajar en una oficina las 8 horas diarias, algunos especialistas han elaborado una guía con las posibles enfermedades que se podrían desarrollar.

1. Enfermedades al corazón: Se tienen el doble de probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares porque se sobrecarga al corazón lo que significa tener alto riesgo de un infarto cardíaco, colesterol elevado e hipertensión arterial.

2. Insulina alta: “Hay una condición médica de resistencia a la insulina que lleva al desarrollo de diabetes, obesidad y problemas con los triglicéridos, porque el estar en reposo impide que la insulina funcione en forma adecuada”.

3. Riesgos de cáncer: Existen estudios que han vinculado el sedentarismo a tener mayor riesgo de cáncer de colon, mama y de endometrio. La razón no está clara, pero una teoría es que el exceso de insulina estimula el crecimiento celular. Otra es que el movimiento regular aumenta los antioxidantes naturales que matan las células perjudiciales, y potencialmente causantes de cáncer, los radicales libres. Por tanto, la falta de ejercicio produce todo lo contrario.

4. Mala circulación piernas: Cuando existen problemas de circulación venosa se ha descubierto que aparecen varices en las piernas y también que se acumule líquido en las piernas o tobillos. Como condición extrema, se puede producir trombosis venosa profunda, ya que la sangre líquida se transforma a estado sólido dentro de venas y las tapa. La sangre no circula. Por eso se recomienda cambiar de posición, cruzar las piernas y mover tobillos.

5. Psicológicas, “soy un esclavo”: Si nos dedicamos monotemáticamente a una actividad y además, lo que hacemos no es agradable, se generará un factor de estrés que podría llevar a la persona a sentirse esclavo de una silla por tener que permanecer en ella todos los días. Con el tiempo, se podrían desarrollar cuadros depresivos.

Para prevenir este fenómeno es muy importante adoptar toda una serie de rutinas, bien sencillas, que nos ayudarán a atenuar los efectos negativos y de desgaste que acarrea un exceso de trabajo continuo en una oficina. Se trata de ciertas pautas y medidas que cada empresa debe observar de forma sistemática para no caer en el círculo vicioso que desemboca en esta espiral negativa de malestar general. Por ejemplo, los expertos aconsejan apartar la mirada de la pantalla del ordenador a menudo para descansar la vista, además de levantarnos de la silla cada 40 o 50 minutos y realizar, durante al menos 10 minutos, alguna tarea de pie o caminando. De hecho, pasarnos todo el día sentados no es precisamente bueno para la salud. Una investigación llevada a cabo por el British Journal of Sports Medecine advierte que nos pasamos la mitad de nuestra vida sentados, y que esto aumenta exponencialmente el riesgo de morir de casi cualquier enfermedad imaginable… Sin dramatizar, es cierto que tras 4 horas sin variar la posición en la silla, la contracción muscular resultante desemboca en la compresión continua de los vasos sanguíneos, dificultando así la eliminación de residuos celulares y provocando un nivel de fatiga que obliga a detener la tarea. Haríamos bien en despegar el culo de la silla, aunque sea pensando sólo en nuestra salud. Por último, la temperatura de nuestro puesto de trabajo también es fuente de multitud de quejas y conflictos, incluso entre los propios empleados. Lo cierto es que no existe ninguna normativa que trate de la calidad del aire pero, de nuevo, muchos especialistas aconsejan que ésta no se salga del margen de entre 20 y 24 grados en invierno y entre 22 y 23 en verano, aunque la climatología del país también juega un papel clave. En cuanto al grado de humedad, se aconseja que se sitúe entre el 30 y el 60 por ciento ya que si es inferior las mucosas se resecan y es más fácil que los gérmenes proliferen en los sistemas de ventilación.

En definitiva, el síndrome del oficinista está lejos de ser un mito y, aunque las soluciones para combatirlo son fáciles y estén al alcance de cualquiera, pasarlas por alto puede tener, a medio plazo, un alto coste para la salud de nuestros trabajadores y para la compañía en general. Una empresa enferma, por encima de todo, es una empresa improductiva.

A continuación se menciona una clasificación de estos problemas y añadimos unos pequeños CONSEJOS para ayudar a aliviarlos o prevenirlos:

OBESIDAD. Poco pueden hacer 60 minutos diarios de deporte si el resto del día lo pasamos sentados o tumbados. Debemos intentar ir al trabajo andando o en bici. Si no es posible, siempre es mejor optar por el transporte público.

RODILLAS: Si no nos movemos, terminarán por dolernos todas las articulaciones. Al sentarnos tenemos que mantener las caderas y las rodillas formando un ángulo recto. Además, es conveniente que nos tomemos un respiro activo (levantarse y andar) cada hora.

ESPALDA: La postura encorvada produce pinzamientos en los discos vertebrales. Para prevenirlo debemos llevar los hombros hacia atrás, proyectando el pecho hacia delante, orientar la mirada al frente y estirarnos hacia arriba. Si es posible podemos utilizar una pelota de pilates como asiento para sentarnos de un modo activo.

ESTÓMAGO: El estrés y la comida basura pueden llegar a dañar nuestro estómago de modo permanente. Es bueno tener a mano tentempiés sanos, como fruta, un yogur o una onza de chocolate negro.

CABEZA: El estrés y la presión influyen negativamente en nuestro estado mental y pueden producirnos dolores de cabeza. Aprender a desconectar, intentar no trabajar más de 8 horas diarias delante del ordenador y seguir con nuestra actividad deportiva, son factores que nos ayudarán a aliviarlos.

OJOS: Pasar muchas horas delante de la pantalla puede provocar dolor y escozor de ojos y es la primera causa de vista cansada. Para que tus ojos no sufran, debemos tomarnos frecuentes descansos visuales (mirando a un punto alejado), utilizar un filtro para la pantalla del ordenador y consultar a nuestro oftalmólogo por las lentes correctoras.

MUÑECA: El dolor o entumecimiento puede ser uno de los primeros síntomas del síndrome del túnel carpiano. Es importante vigilar que nuestra muñeca esté en una posición cómoda y recta sobre el teclado y el ratón.

Oficinista

Oficinista

También le puede interesar

Share This